Aquel clavo que clave

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LOS CUERPOS DE LUZ SEGUN LOS ESENIOS

1.- ¿Cómo describe la tradición Esenia los cuerpos de Luz, el campo de energía presente en y entorno a los otros cuerpos? ¿Cómo está presente? Ante todo, hay que saber, que la tradición esenia daba información sobre todo de la Tradición esotérica. Esa que se transmite de forma oral. No podemos encontrar ni textos ni esquemas sobre este campo. En realidad, los primeros esenios partían del principio de que el cuerpo de luz era múltiple. Es decir, que se constituía de cierto número de “capas luminosas”, cada una de esas capas eran la expresión de un nivel de ser. Para ellos, el cuerpo de luz en su conjunto no era la consecuencia del cuerpo material, sino más bien todo lo contrario al principio de este. Si lo asimilamos al alma, podemos decir que, para ellos, el alma preexistía al cuerpo de carne. Esto significa que consideraban la carne como la prolongación, la declinación más densa de una realidad luminosa primordial. Por otro lado, establecían una distinción muy clara entre el cuerpo del alma y las emociones de este, lo que llamamos hoy los diferentes estratos del aura. En este sentido, según su comprensión de las cosas, el cuerpo luminoso y sus radiaciones eran portadoras de la verdad del ser. Traducían -o revelaban- el estado de salud del alma. En ese nivel es en el que se esforzaban en trabajar, ya que partían del principio de que los disturbios del cuerpo físico, casi invariablemente, eran las consecuencias directas de las disfunciones del alma.
2.- ¿De dónde viene? Para los esenios, ¿Cuál es el origen de este cuerpo de luz? Para ellos el cuerpo de luz, nacía de una realidad más luminosa aun, la de los “cuerpos del Soplo” hoy, nosotros lo llamaríamos “espíritu”. Veían ahí un principio incorruptible y andrógino directamente nacidos de la Conciencia Divina. El cuerpo de luz, o más aun, el alma, fue considerado como la prolongación densa y sexuada del “cuerpo del Soplo”. Era el cuerpo luminoso el que permitía la experimentación de la dualidad, ya que su “sexsualización” inducía al estado de separación en su movimiento de densificación hacia la carne. Para los esenios el cuerpo luminoso del alma representaba el puente entre el Soplo divino y el mundo material. Era un lugar de reunión, igual que el tronco de un árbol permite a sus raíces y a sus ramas cumplir sus funciones de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Las semillas vienen de arriba, su nacimiento de abajo, mientras que su crecimiento se expresa en el punto de encuentro entre el Cielo y la Terra, que es el tronco. La imagen Arquetipal del árbol está constantemente presente en las enseñanzas esenias, igual que en la tradición Cabalististica de los sefirotes.
3.- ¿Qué aplicaciones? ¿Cómo utilizaban los esenios este saber? Este conocimiento fue dirigido hacia un solo fin: la maestría de la salud del ser. Las terapias esenias se consideraban holísticas incluso si este término no existía entonces. Consideraban la realidad global del ser humano, es decir, con su multitud de declinaciones, de sus niveles de conciencia, eso que hoy llamamos “niveles vibratorios”. En términos actuales, podría decir que, para ellos, un hombre santo en el sentido pleno del término, necesariamente era un hombre sano en la medida en que se ha instaurado la salud en todos los niveles de su ser por medio de la pacificación total que genera el estado de no dualidad. Este estado es en el que el espíritu y la materia se reconocen el uno en el otro hasta casarse. A esto se le llama las Bodas espirituales o Bodas Alquímicas. Es una sublimación que se produce en la famosa Cámara Nupcial de los Gnósticos, que es un estado vibratorio absolutamente sagrado.
4.- Según los esenios ¿Cómo se desarrolla la capacidad de percibir este cuerpo de luz? Evidentemente, existía toda una serie de ejercicios dirigidos a percibir el cuerpo de luz y sus radiaciones que emanan constantemente de él. Su práctica formaba parte del entrenamiento de los alumnos terapeutas cuidadosamente seleccionados por sus capacidades. Sin embargo, los profesores insistían en el hecho de que los ejercicios en cuestión no bastaban para el desarrollo pleno de la capacidad de entrar en contacto, ya sea visual o táctil, de forma global con el cuerpo de luz. Todos los iniciados sabían que para terminar de abrir los canales del organismo sutil, solo una ascesis de vida que incluía la maestría de los pensamientos, de la palabra, una práctica diaria de la compasión y del servicio al otro. De manera general, era la pureza del alma y su progreso largo y paciente en la escuela de Vida lo que le permitía, poco a poco, entrar en relación afectiva con la estructura íntima, invisible y original del ser humano. Leer los cuerpos de luz no era un fin en sí, era la consecuencia lógica de una forma de vida que exigía una constante superación de sí mismo y apuntaba a la liberación de la Conciencia.
Daniel Meurois y Marie-Johanne C- Meurois
“Así curaban ellos”,“las enfermedades kármicas”, “El Metodo del Maestro”, “Lo que ellos me dijeron”, “Memorias de esenio” y “El Gran Libro de las Terapias Esenias y Egipcias”


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Simplemente Irradiar

* Esta crónica la escreibió en el año en que fallecieron estos dos granddes maestros de la India -Premananda y Sai Baba-)
No habrá pasado inadvertido a los que tienen dirigida su mirada interior hacia el despliegue de la conciencia…
En menos de dos meses, la marcha de dos grandes figuras de la espiritualidad, Swami Premananda y Sathya Sai Baba, es cuanto menos significativa. Hayamos sido sensibles o no a su irradiación, hayamos dado crédito o no a las controversias de las que fueron objeto –un fenómeno que parece inevitable en nuestro mundo–, su entrada en samadhi no debería dejar indiferente. Nada puede alcanzar el corazón de centenas de miles, incluso de millones de personas en todo el mundo, si no vehicula algo poderoso. Mi intención no es la de empezar aquí una discusión sobre lo que eventualmente puede significar la retirada, en un corto lapso de tiempo, de dos Maestros espirituales de tal envergadura y no deseo en absoluto alimentar ninguna polémica al respecto. Mi reflexión quiere centrarse sobre la naturaleza misma de su enseñanza y, por tanto, sobre lo que en ellos a sabido alcanzar tantos y tantos de nuestros semejantes. En general, cuando hablamos de una enseñanza, nos referimos a escritos, a libros publicados que sirven de base a una reflexión y que, a veces incluso, crean una Escuela de pensamiento o un movimiento. Por lo que respecta a Sathya Sai Baba y a Swami Premananda, esto no ha ocurrido. Se ha escrito mucho sobre ellos, pero ni uno ni otro han dejado, por lo que sé, han dejado ninguna obra firmada por su propia mano. En efecto, nos han legado algunas hermosas palabras llenas de sabiduría, grandes preceptos que nos gusta repetirnos como tantas llamadas luminosas sobre nuestro camino, pero reconozcámoslo, no nos han dejado grandes revelaciones místicas o esotéricas. No hay un nuevo evangelio para nuestra humanidad en búsqueda de un soplo « diferente ». En definitiva, las huellas escritas que dejan están lejos de ser revelaciones. Son en su mayor parte consejos de vida que invitan al reconocimiento de la Divininidad en uno mismo, en el otro y en todas las cosas. Esto ya es mucho y sin embargo, al fin y al cabo, no es algo excepcional.
¿Son por tanto sus prodigios los que han atraído a tantos fieles? Han contribuido a ello, es cierto, pero evidentemente no lo explican todo, ni mucho menos. Nuestro mundo sabe producir fenómenos milagrosos, verdaderos o falsos. La naturaleza humana se habitúa a ellos, siempre reclama más y se cansa rápido de ellos. No… La verdadera esencia de su enseñanza se expresó esencialmente a través de lo que irradiaron, es decir, a través de su forma de ser, mucho más allá de las palabras que pronunciaron. Les bastaba una mirada, a veces el hecho de no decir nada, o una bofetada moral, que caía como una bendición, y todo sucedía. La maestría es eso… llegar a no necesitar las palabras para decir lo que hay que decir. ¡Es una extraña constatación para alguien como yo que tiene por función la de escribir! Tener solo que estar ahí y dejarse irradiar, ese es el secreto en el que tenemos que penetrar. Por supuesto, a pesar de ello las palabras habladas o escritas sirven para algo… ¡Nos hacen falta para avanzar! Solamente afirmo que no estar obligado a utilizarlas para « decir » significa sin duda haber explorado su lenguaje hasta haber alcanzado los límites. Evidentemente, se me dirá que el Cristo hablaba, que enseñaba los misterios de la vida. Es cierto, pero Él tampoco dejó nada escrito por sí mismo, nada que pudiera ser petrificado. A menudo, me ocurre que descubro conversaciones o recibo accidentalmente opiniones sobre uno u otro libro que acaba de aparecer. No es extraño que escuche: «Oh… no hay nada nuevo en el libro. No hay nuevas revelaciones, no nos enseña nada más…»
En esas situaciones, por suerte, he aprendido a callarme. No entro en la discusión ya que es inútil. Simplemente constato que un gran número de los que se dicen « estar en el camino » no han comprendido que es inútil acumular « revelaciones » e inflarse la cabeza con nuevos datos de corte esotérico o de pseudo-informaciones estrepitosas. Si los que estuvieran en condiciones de aportar auténticos elementos innovadores no lo hacen, ¿no será simplemente porque nuestra humanidad todavía no ha asimilado y aplicado lo que se le ha enseñado hasta el momento?
En cierto modo, todo ya ha sido dicho y escrito sobre lo que necesitamos para llegar a ser mejores seres humanos, mujeres y hombres dignos de ese nombre y verdaderamente en marcha hacia sí mismos. ¡Todo! La única cosa que puede variar es la forma de expresarlo, la forma de repetir que tendríamos que callarnos un poco más para llegar a escuchar. El arte de la enseñanza es el de la paciente repetición… hasta la asimilación silenciosa. Respecto a nosotros, si intentáramos calmar ese apetito de lo « siempre nuevo » y de lo sensacional que tanto caracteriza nuestra sociedad, posiblemente nos iría mejor. ¡Esa especie de bulimia hace tanto ruido en nosotros!
Cuando un verdadero Maestro espiritual da su bendición o se ofrece en un « darshan », es su silencio lo que propone en primer lugar como alimento. ¿Sabemos saborearlo? Toda la cuestión está ahí. Muchos de los que recibían la bendición del Cristo hace dos milenios ya decían entre ellos : « ¿Es él el rabí del que se habla tanto? Es decepcionante… no he sentido nada… » Me temo que en algunas circunstancias de nuestra vida demasiado a menudo nos parecemos a ellos por querer siempre más, sin captar nunca nada realmente.
Daniel Meurois


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El libro secreto de Jeshua

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La vida desconocida de Jesús, según la memoria del tiempo

Este es el primer tomo de una obra esperada desde hace mucho tiempo: La restitución de la vida integral del Jesús el Cristo a través de la consulta detallada de la Memoria Akáshica. Tras varios años de trabajo,Daniel Meurois, del que ya publicamos obras como “Las primeras enseñanzas del Cristo” y “El Testamento de las Tres Marías”, nos ofrece aquí, en forma de relato-testimonio, una verdadera epopeya iniciática tan fascinante como inspiradora.

A lo largo de estas páginas, estamos invitados a compartir la mirada de Jeshua (Jesús) durante los primeros treinta años de su vida. Descubrimos su pequeña infancia en el delta del Nilo y lo que fueron sus estudios en el monasterio esenio del Krmel… hasta ese viaje de diecisiete años que le conducirá al Himalaya para regresar finalmente a Egipto donde fue investido por el Soplo Crístico en el corazón mismo de la Gran Pirámide. A través de una multitud de informaciones y acontecimientos jamás revelados hasta el presente, acompañamos al Maestro, paso a paso, por el camino de su emocionante germinación. Un recorrido que le conducirá, con ayuda de los Elohim, al descubrimiento del alcance cósmico de su Misión.

 

 

 

 



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Seminario Daniel Meurois noviembre 2016 MADRID

5 – 6 de noviembre en Madrid con Daniel Meurois

seminario daniel meurois 2016

Vivir más conscientemente

Herramientas para nuestra transformación

“Hay vidas para cambiar… ésta es una de ellas”

Hoy día Vivir representa una iniciación cada instante…

Cuanto todo se redefine en nuestro entorno -clima, equilibrio social y económico, relaciones humanas, dogmas religiosos y científicos- debemos plantearnos una pregunta:

¿Cómo no dejarse llevar por el remolino y vivir lo mejor posible la exigente mutación que se nos pide hoy?

Con más de 35 años de camino intenso, Daniel Meurois comparte con nosotros las riquezas de sus experiencias, las más reveladoras.

Explorador de la multidimensionalidad de los mundos y persona que se basa siempre en la experiencia, Daniel nos invita a dejar caer nuestras máscaras con el fin de llegar al único y verdadero espacio de Paz al cual aspiramos desde siempre…

Un espacio que nacerá de la unión de nuestra conciencia superior y de nuestro corazón.

¿Qué encontraremos en este seminario?

seminario daniel meurois 2016 20160703

Informaciones claves, ejercicios colectivos y meditaciones es lo que ofrece esta cita de dos días excepcionales de enseñanzas a los que nos invita Daniel Meurois…

El espacio del Advaita…

Dos días que nos dirige hacia el Despertar, con respuestas liberadoras a las sacudidas tanto de nuestro mundo exterior como interior.

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El viaje Astral

Entrevista realizada por Michèle L. para Le Passe-Monde

Rencuentro con Daniel Meurois

 

12804665_10207644012512637_5343328442619880838_nMichèle L.: Buenos días Daniel Meurois. En toda la zona francófona así como en Europa, sois pionero en las técnicas de salida fuera del cuerpo que se llama “viaje astral”… o si lo preferís, habéis sido el primero en testimoniarlo abiertamente delante del gran público. En 1980, retrocedamos 30 años, hizo aparecer su primer libro sobre este tema: “Relatos de un viajero por el mundo Astral”. Por otra parte, este libro suscitó tal interés que fue invitado en aquella época a un programa de televisión de gran audiencia titulado “Pasar a verme” con Philippe Bouvard.

Cito un extracto de vuestra introducción en el libro de “Relatos de un viajero por el mundo Astral”, una descripción que relata vuestra primera experiencia fuera del cuerpo: “Me había abandonado a ese estado de frontera entre la vigilia y el sueño; recuerdo verme tumbado sobre mi cama en la habitación de estudiante. ¿Cómo expresar las impresiones de un ser que se ve por primera vez fuera de su cuerpo? ¿Soy él o soy yo? Nos lleva a preguntarnos si no será eso la muerte.”

Daniel, podrías contarnos con más amplitud vuestros comienzos, vuestras primeras experiencias y después, lo que os ha llevado a desarrollar vuestro método de trabajo…
Daniel Meurois: Sí. Ha dicho que había que retroceder 30 años pero estos 30 años, es para la aparición del primer libro. En realidad, para retroceder verdaderamente al origen de lo que me llegó y de lo que orientó toda mi vida, hay que retroceder 40 años, cuando todavía era un estudiante y vivía en el norte de Francia, en Lille. Todo pasó una tarde en la primavera de 1971, volviendo de mis clases. En aquella época, estaba a cien mil leguas de preocuparme de lo que hoy es el centro de mi vida. Era un estudiante que procedía de una familia tradicionalmente católica, no particularmente creyente pero que seguía la tradición. Era completamente libre y virgen de toda idea espiritual, religiosa o filosófica. Era simplemente un espíritu curioso y abierto, sin a priori.

Una tarde, volviendo de mis clases en la Universidad, simplemente me estiré sobre mi cama. Estaba un poco cansado y entonces me relajé, pero al cabo de algunos instantes, sentí como entraba en un extraño estado de relajación, era una relajación natural y espontánea. Y, en un momento dado, empecé a no percibir más mi cuerpo, es decir, que no sentía mis miembros, como que mis miembros no me parecía que fuesen ya claramente mis miembros. Era un estado que no conocía pero lo dejé venir porque era extraño de vivir. Habitaba un cuerpo pero verdaderamente no lo percibía y en un momento dado, pasó como un tipo de declic que no controlé, que era más fuerte que yo, algo que me aspira fuera de mi cuerpo físico. ¡En una fracción de segundo, me vi en el exterior, vi un tipo tumbado sobre su cama y este tipo, era yo! Y algo de “mí” fue suspendido en el aire cerca del techo de mi cuarto de estudiante y miraba mi cuerpo.

Esto ocurrió tan rápidamente que no tuve tiempo de saber verdaderamente lo que pasaba. Excepto que esta percepción de mi cuerpo visto desde el exterior duró un cierto tiempo, el suficiente para que percibiera lo que había pasado. En primer lugar, me di cuenta que lo que era exterior a mi cuerpo y lo que me veía, continuaba viviendo fuera del cuerpo físico y tenía los sentidos. Además, me di cuenta que mis sentidos se habían multiplicado con relación a los de mi vida corriente. Por ejemplo, mi campo de visión se amplió considerablemente, hasta tenía la sensación de poder casi ver a 360 °. Por otra parte, las luces de todo lo que veía del decorado de mi cuarto eran infinitamente más vivas, más centelleantes que aquellas que se puede ver en un estado normal. Tenía casi la impresión de ver vibrar lo que se llama los átomos de la materia, había unos colores maravillosos.

El sentido del oído también se multiplicó. ¡Oía, me parecía, ruidos que eran extremadamente alejados, era como si hubiera un amplificador en mis oídos! Y luego, me di cuenta que en el estado donde yo me encontraba, la materia de este otro yo -en la época no sabía cómo nombrar esto- no era verdaderamente una materia porque no conseguía estabilizar lo que veía mi cuerpo. Es decir, lo que veía mi cuerpo entró tranquilamente en el techo de mi cuarto, entró también en el armario donde se encontraba mis cosas de estudiante, y cuando viví esta sensación extraña de interpenetración de la materia, con lo que veía mi cuerpo, me di cuenta que yo ya no era materia.

Entonces, la primera impresión que tuve y la primera pregunta que me hice, fue:“¿acaso estoy muerto?” ¡Es evidente! Me veía desde el exterior, mis sentidos no eran como habitualmente y la materia no significaba nada más; ¿pues, esto es la muerte? Pero, instantáneamente, no sentí ningún miedo porque diría que era casi una sensación embriagadora, había mucha paz en mí, y me dije simplemente: “¡pues bien, si esto es la muerte, Dios mío, es algo maravilloso!”

Fue así de sencillo la primera vez. Duró por lo menos de 5 a 10 minutos porque tuve tiempo de reflexionar y de ver, luego, hop; de pronto, mi conciencia volvió a mi cuerpo físico y me encontré en él. No conseguí el control de mi cuerpo rápidamente, en realidad no sentía mis miembros e hizo falta un cierto tiempo para que verdaderamente tomara el control. Era un poco como un anquilosamiento y sentí unos momentos de incomodidad, pues a pesar de todo, este tipo de experiencias llaman bastante la atención.

Luego, poco a poco, me levanté, etc., ¡y ya está! Esta fue verdaderamente mi primera experiencia. No hay otra versión posible… Lo preciso porque oí a personas decir tal o cual cosa en relación a esto. No, esto pasó así. No había un pequeño vaso de cerveza y menos aún un pequeño porro porque jamás toqué esto en mi vida. Fui totalmente neutro y de ninguna manera influido por nada.

Entonces, es cierto que después de una experiencia como esta, me sentí sacudido, aunque había sido muy bello, pero te interrogas: ¿qué es lo que pasa? ¿Qué viviste? Verdaderamente era algo que no llegué a lograr comunicar a mis allegados.

Era tan maravilloso que me venían dos cuestiones: En primer lugar debería saber qué es, porque esto no podía ser un sueño, estaba no sólo lúcido sino súper lúcido en esta experiencia; pues no podía imaginar ni un instante haber vivido como una especie de sueño o de sueño ligero, exactamente era lo inverso del sueño, era súper lúcido. Por otra parte, me pregunté si sería posible que viviera una segunda vez esta experiencia. Estas eran mis preocupaciones.

Dediqué los siguientes meses – y debo decir que mi vida de estudiante sufrió por eso- a tratar de poner un nombre a lo que había visto. Me dije: “si viví esto, es lo bastante fuerte como para que esté escrito en alguna parte en ciertos libros.” No había ninguna razón para que fuera el único en el mundo que había vivido esto. A partir de ahí, recorrí las librerías, la Biblioteca universitaria, etc y acabé, después de largas y bastante pacientes búsquedas, por descubrir un viejo libro que fue escrito en los años 30-40, de Charles Lansnin, que describía aproximadamente la misma situación que había vivido, y este fenómeno lo bautizaba como “viaje astral”

Según este libro, había vivido un viaje astral, una salida astral, una decorporacion, se utilizaban varios términos. Entonces, en cuanto pude poner un nombre sobre mi experiencia, me dije que era imprescindible que la reviviera por segunda vez porque, hay que decirlo, esto me fascinaba. Y me llevó cerca de 6 meses conseguir revivir el estado en el cual me había encontrado la primera vez. Me fabriqué pequeños métodos de relajación, de descanso, porque a partir de ahí, comencé a consultar pequeños libros de yoga donde se hablaba de respiración, esto era básico. Eran los primeros libros que aparecían en Occidente al alcance de todo el mundo.

Entonces, con todo esto, aprendí a relajarme. Total, me fabriqué mi pequeño método pasito a pasito, sin estructuras establecidas. Y luego, un día, se produjo la segunda experiencia. Y allí, comencé a tomar esto realmente mucho más en serio, y me dije que hacía falta que buscara en aquella dirección porque verdaderamente había algo, esto no podía pararse ahí, esto significaba algo. Lo que sale de mí y lo que puede mirarme desde el exterior, esto, se parece singularmente a lo que se puede llamar el alma.

Entonces, siempre era tan extraño para mí que no hablaba de eso con mis allegados solo acabé en un momento dado por hablar de esto a una persona a la que justo comenzaba a conocer en esta época y que se llamaba Anne Givaudan. Luego, me pidió que le enseñara mi pequeño método, y lo hice muy sencillamente y logró reproducir el fenómeno. Le explicaba punto por punto y es así como pasó al principio.

M.L.:Daniel, usted habría podido quedarse con esto pero, finalmente, así como sus escritos lo demuestran, su descubrimiento tomó mucha más importancia en su vida. ¿Qué es lo que orientó la continuación de los acontecimientos?

D.M.: Lo que orientó la continuación de los acontecimientos, en primer lugar fue simplemente la curiosidad, porque me di cuenta, sin quererlo, que cuando estaba en estado de decorporación, bastaba que pensase en un lugar o en una persona para que este principio, que lograba extraer de mi cuerpo, fuese instantáneamente a este lugar o cerca de la persona en quien había pensado. Esto se hizo involuntariamente al principio.

A partir de ahí, me dije: “¡Es algo increíble! Esto quiere decir que la conciencia (o el alma) se desplaza a la velocidad del pensamiento cuando está fuera de su traje de carne”. Esto verdaderamente me dio entonces las ganas de experimentar mucho más aquellas cosas. Primero porque podía darme pruebas y procuré dármelas. Por ejemplo, me di cuenta que yo mismo podía dominarme, es decir, pensaba en un lugar que conocía un poco y me dirigía allí en decorporación. Luego, una vez de nuevo en mi cuerpo, tomaba el coche de mi padre e iba sobre los lugares para ver si lo que había visto en decorporación era justo con todos los detalles.

O, un poco más complicado: quedaba con un amigo (ya me había abierto un poco más a ciertas personas) diciéndole: “voy a ir a verte a tal hora y cuando vuelva a mi cuerpo, te telefonearé para decirte lo que estabas haciendo”.

Así fue cómo comenzó las primeras veces, puramente era la curiosidad, ninguna curiosidad malsana sino para saber, porque esto me parecía verdaderamente muy importante. Esto parecía decir que podemos vivir fuera de nuestro cuerpo. Entonces, esta fase de aprendizaje, con controles, etc, duró más o menos siete años, es decir, de 1971 a finales de 1977. ¡Y la aventura verdadera comenzó después!

M.L.: Daniel, si volvemos al libro “Relatos de un viajero de por el Mundo Astral”. ¿Nos podría hablar de las experiencias que describe ahí?

D.M.: Más que hablarle de aquellas experiencias, me gustará mucho hablar de la llave que me condujo a estas experiencias, porque posiblemente, ante todo la llave es más importante que los detalles de las experiencias que son bastante numerosas. La llave vino un día cuando simplemente estaba en estado de decorporación y me di cuenta que aparte de mi cuerpo físico, oía una especie de zumbido interior y que el nivel de éste cambiaba con arreglo a mi estado de ser. Se volvía muy agudo o bien muy grave, no había una constancia y lo que hacía variar este nivel sonoro dependía del estado en el que yo me encontraba.

Por ejemplo, cuando practicaba un decorporación sin estar muy en forma o si tenía preocupaciones personales en mi vida, me daba cuenta que esta vibración se hacía como una especie de zumbido muy muy grave, y que, tarde o temprano, en el corazón de este zumbido, me devolvía de nuevo a mi cuerpo físico. Y a la inversa, si particularmente me sentía relajado, feliz, alegre, entonces el sonido se volvía muy agudo, cristalino y es en una de estas experiencias en la cual estuve particularmente relajado cuando todo giró. En un momento dado, el sonido se volvió tan cristalino interiormente que, sin saber que esto podía existir, me vi aspirado, atraído por una espiral de luz.

Hoy, sabemos lo que es esta espiral de luz; algunos ven como un túnel sombrío con una luz al final. Para mí, había una luz por todas partes. Ahora, podríamos decir que esto corresponde a una experiencia cercana a la muerte, pero aquella época no sabía esto, no hablábamos de estas cosas. Pues, me dejé completamente absorber por esta espiral de luz -no era doloroso, al contrario, era una especie de beatitud- y a continuación, me vi propulsado al otro lado de esta espiral de luz y allí, me encontré en un mundo de una belleza absolutamente increíble, un mundo donde todo era luz, y no era algo algodonoso, vago, como se ve a veces en ciertas películas que no están muy documentadas. Allí, todo era extremadamente material. La primera vez, me encontré en un rincón de la naturaleza verdaderamente muy bello, muy puro, muy virgen. Me vi en mi cuerpo, éste se había reconstituido completamente en este espacio y veía mis pies que hacían doblar las briznas de hierba del suelo que pisaba.

Lo que hay de extraordinario, es que en este espacio que descubría, no había sombra. De hecho, tenía la sensación de que la luz nacía de dentro de todo lo que se encontraba allí. Rápidamente, en aquel mundo -porque era realmente un mundo y no justo un pequeño decorado- un ser vino hacia mí y se presentó. Es el Ser de quien hablo en “Relatos de un viajero por el Mundo Astral”, al que llamé “el Ser del rostro azul”, y es él quien me guio paso a paso durante algunos años.

Allí fue donde me di cuenta que este mundo en el cual mi conciencia había penetrado involuntariamente, era uno de los aspectos de este más allá, este “reino de los muertos” del que se hablaba tanto, excepto que éste era más bien el reino de los vivos y hasta diría de los ¡supervivos! Verdaderamente me di cuenta, a partir de aquella experiencia (que volví a experimentar muchas veces) que este mundo era el del alma y que el vehículo energético en el cual me desplazaba correspondía al alma humana. Tan pronto como me di cuenta de la realidad del cuerpo astral, lo veía como una especie de cuerpo semigaseoso y semieléctrico, simplemente fuera del cuerpo físico. Excepto que cuando vuelve a este espacio, este más allá del que acabo de hablar, era verdaderamente un cuerpo tangible, un cuerpo de carne, pero lo sentía igualmente habitado por la misma luz que la de la naturaleza que yo veía.

A partir de entonces, pude encontrar en aquel mundo, un número de seres desencarnados que llamamos los “muertos”, aunque los veía perfectamente vivos. Es como el revés del decorado de nuestro mundo. Entonces, “Relatos de un viajero del mundo Astral” y otros libros han sido escritos a partir de la penetración de mi conciencia en aquel mundo y en otros. Y allí, es como si un abanico completo se abriera delante de mi conciencia. Esto es verdaderamente el comienzo de mi trabajo. Esto ocurrió en 1977 y es al final de ese año, que a petición del Ser azul, el Ser de Luz que me guio, comencé a escribir. Tardé un poco más de dos años en escribir el primer libro y apareció en 1980.

Entonces, debo decir que es un sinfín de experiencias, no podría enumerarlas aquí, pero es así como pasó, de forma muy espontánea, y es ahí donde me di cuenta que tenía una llave, un privilegio extraordinario, y que mi trabajo en esta vida era, primeramente, desdramatizar el fenómeno de la muerte, dar a entender a los que querían oír que la vida no se detiene en el cuerpo físico, que el alma no es un símbolo y a partir de ahí, poder generar una ola de esperanza, porque cuando ya no se tiene miedo a la muerte, o cuando se relativiza, cuando se ve que es una puerta que hay que pasar, un umbral que hay que atravesar, se empieza a tener mucho menos miedo a la vida, ¡y esto cambia todo!

A partir de ahí, hay una conciencia verdadera sobre el plano, no religioso sino espiritual, que se instala tranquilamente y dediqué mi vida a esto porque esto me pareció más importante que cualquier otra cosa.

M.L.: Pero, Daniel, el hombre encarnado que usted es, ¿tiene dificultad en reintegrar su cuerpo físico?

D. M.: Hubo momentos, al principio cuando tenía mis experiencias, donde efectivamente tuve dificultades, porque tenía la sensación, cuando volvía a mi cuerpo físico, de entrar en una especie de… el tema podrá parecer un poco excesivo pero diría un ¡cubo de basura! Había una especie de densidad en este traje que necesitaba reintegrar, y este traje también se encontraba en un mundo extremadamente denso -el que se conoce cada día- pero digamos que esta dificultad se difuminó muy muy rápidamente, porque el hecho de darse cuenta que simplemente no se es una criatura de carne que corresponde a leyes biológicas, químicas o eléctricas, etc, el hecho pues, de tomar conciencia que somos mucho más que esto, hace feliz, aporta una especie de fuerza interior y esto nos permite distanciarnos con relación a la pesadez y con relación a las dificultades de la vida diaria.

No digo que esto resuelva todos los problemas, lejos de eso. Yo he tenido problemas grandes en mi vida, como todo el mundo, pues esto no los elimina, por eso somos unos seres encarnados, seres de carne, pues estamos confrontados a esto… excepto que esto da siempre, en un momento dado de la dificultad, una especie de respiración, porque se toma mucho menos en serio la prueba que vive. A largo de los años esto me dio una especie de solidez interior, de serenidad, de calma. Desde luego, esto no es al 100 %, todos tenemos momentos de enervamiento, pero esto da una estabilidad y también un centrado verdaderamente muy importante.

M.L.: Mucha gente se plantea la cuestión: ¿acaso todo el mundo tiene la capacidad de salir de su cuerpo en conciencia con el fin de traer, como usted le hace, memorias tan precisas como aquellas de las que se encuentran en sus libros?

D. M.: Bien, en principio sí, porque todos estamos hechos según el mismo modelo, el mismo plan. La Divinidad, El dios o el Gran Jefe, o el Universo – llamemos esta Fuerza como queramos- nos pensó a todos nosotros más o menos de la misma manera. Entonces sí, igual que todo el mundo puede aprender a tocar un instrumento de música o utilizar un lápiz para dibujar, etc diría sí, excepto que se tiene más o menos de facilidad para esto, y hay que reconocer que esta capacidad de proyectar la conciencia fuera del cuerpo -conscientemente, voluntariamente (insisto sobre esto)- se consagrada a muy pocas personas.

Por ejemplo, cuando encontré a mi esposa actual, Marie Johanne Croteau-Meurois, ella ya tenía su propia técnica de decorporación. No lo realiza de la misma manera pero es también rápido y eficaz. Podemos realizar la decorporación a voluntad cuando hay un trabajo que hay que hacer para ayudar o simplemente para penetrar en los anales akasicos con vistas a una escritura nueva… Trabajamos de manera conjunta o a veces individualmente, según lo que tenemos que hacer de testimonios.

¿Por qué nosotros podemos? Pues bien, creo que ya veníamos con esto porque, de hecho, las incursiones de nuestras almas en este mundo nos hicieron darnos cuenta de la realidad de la reencarnación. En lo que se refiere a mí, no me prepararon en mi época, esto se me impuso. Asistí a retornos a la Tierra de almas que estaban en el otro mundo y que volvían hacia nosotros (ver el libro ” Los nueve peldaños”). Incluso en un momento dado no era pensar “aquella filosofía me gusta y me interesa intelectualmente hablando”, sino simplemente “morimos, y volvemos” no necesariamente indefinidamente porque no es el objetivo de la vida, sino hasta cierto punto, hay que volver mientras nuestra alma no se haya afinado y depurado.

Para Marie Johanne también esto se impuso como una segunda naturaleza y así es como pudo encontrar la memoria de la Terapia Esenia del tiempo en el que era María Salomé una de los tres discípulos del Cristo y luego esto la sirvió para la redacción de su último libro “El Umbral de los Elfos”. Prosigue ahora con su trabajo de “barquera de almas” utilizando esta facultad…

Volviendo a lo que decía en cuanto a tener la capacidad como yo la tengo, lo único que permite explicarlo es que viene de otras vidas, porque creo que pude desarrollar una facilidad en este tipo de trabajo que es relativamente raro, hasta muy raro, hay que decirlo. Por otra parte, personalmente, no aconsejaré a nadie, aunque potencialmente todo el mundo tenga esta capacidad, de lanzarse a esta “aventura” a pesar del pretexto de que es interesante y que todo el mundo, en principio, puede hacerlo. Creo, que emocionalmente uno debe estar muy equilibrado, cosa que globalmente siempre he estado. Hay que tener una salud bastante buena y era mi caso en aquella época, y luego no hay que tener miedo, no tener temor, porque es fácil de decir: “comprendo bien el fenómeno, voy a ponerme en tal posición y en un momento dado va a pasarme esto y va a ir todo muy bien porque sé lo que es.” Excepto que esto no pasa así porque cuando se está a las puertas del desdoblamiento, pasa todo un montón de fenómenos, el corazón se pone a latir de modo extremadamente rápido, podemos sentir palpitaciones, podemos entrar en un estado de pánico, la vista que se nubla, tener temblores. De hecho, esto varía de una persona a otra.

Y suponiendo que el decorporación se haga, cuando el alma vuelve después al cuerpo, si no lo hace adecuadamente, tranquilamente, esto puede provocar náuseas, dolores de cabeza importantes, vértigos, etc… Por eso no aconsejo a nadie intentar salir de su cuerpo, a menos que sean explícitamente invitados a eso por la Vida, y la Vida es nuestro destino. Por otra parte, no hay que creer sobre todo que es el género de experiencia que va a borrar con goma todas las dificultades ni a hacer de nosotros un gran iniciado. Es una llave, pero la llave sobreentiende un gran trabajo interior y también una responsabilidad porque adquirimos informaciones que hay que dar a otro. La Vida simplemente no nos da esto para nuestro placer, es una responsabilidad en la medida en que esto nos pide mucha exigencia con relación a sí mismo en nuestra vida.

Entonces, ciertamente, no tiene interés buscar esto, y echarse a cuerpo abierto (sin mal juego de palabra) en esta aventura. Es la Vida la que decide de un cierto modo si sí o no tenemos que hacer un trabajo en esa dirección. Es todo y esto no es más complicado que esto. Si eso no se pone en nuestro camino, no vayamos a por ello, la decorporación no es un fin en sí, es una llave que es rarísima y hay muchas otras llaves, tales como la meditación o disciplinas de trabajo sobre sí que no tienen peligro y que van a poder ayudar a muchas más personas de lo que lo hará el viaje astral. Hablo de eso porque es mi herramienta de trabajo pero no intento convencer a la gente para realizarlo.

M. L.: Me gustaría, Daniel, que usted nos diera más precisión de su capacidad a acordarse y de traer las informaciones recibidas en el momento de sus viajes de decorporación.

D. M.: ¡Sí encantado! Efectivamente, la gente está un poco intrigada por el número de informaciones que doy en mis libros, hasta tal punto que algunos se preguntan si no añado un poco de a esos datos. Sin embargo, no necesito adornarlos porque en estado de decorporación -y pienso que es igual para todos los que son conscientes cuando hacen este trabajo- todo lo que es vivido, probado, sentido y visto se graba con una agudeza extraordinaria, y cuando vuelvo en mi cuerpo, durante los dos o tres días que siguen a una experiencia precisa, toda la película de lo que viví está intacta en mi memoria, entonces es necesario que escriba durante estos dos o tres días, sino, después, esto se convierte, en cierto modo, simplemente en una memoria normal.

Con relación a este fenómeno de agudeza de la memoria, aprovecho para decir que en realidad, cada uno de nosotros realiza la decorporación cada noche, pero inconscientemente. Cada vez que entramos en el sueño nuestra alma abandona nuestro cuerpo físico y va a visitar un mundo vibratorio, un espacio energético que corresponde a nuestro estado de ser. Pues, sin saberlo, todo el mundo realiza esta experiencia. En cambio, lo que no tiene todo el mundo, es la capacidad de memorizar. Hay una especie de inconsciencia, de censura, que está producida por un organismo físico que no está predispuesto a este género de experiencia, que hace que cuando el alma vuelve al cuerpo, la memoria se corta -cortada parcialmente porque se trae sueños que son una mezcla de viaje astral, de contacto efectuados fuera de nuestro cuerpo físico, y de una especie de “cine” holográfico interior que corresponde a nuestros deseos, a nuestras pulsiones, a nuestras fantasías, etc … Pero el problema verdadero, es el de volver con la memoria.

Daniel Meurois / Quebec 2015


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El Método del Maestro

Más allá de la Enseñanza que el Maestro Jesús dispensó a sus apóstoles y a la multitud de aquellos que venían a escucharle, existía otra distinta, mucho más discreta, que consagró a un círculo restringido de discípulos.

El Método del Maestro, en efecto, constituye una suma de ejercicios basados en la respiración y la visualización. Éstos están destinados a la purificación de nuestros siete chakras fundamentales… más un octavo, verdadero pilar de laRevelación Crística.

 

cdMaestroEste CD contiene las meditaciones del libro El Método del Maestro, dirigidas por Daniel Meurois y con voz en off en español.

De forma suave te ayudará en la realización de estas sencillas y potentes prácticas para la purificación de los 8 chakras. Una enseñanza mucho más discreta, que el Maestro Jesús consagró a un círculo restringido de discípulos..

 

Para proporcionarle el CD, hacer clic aquí


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EL ALMA de los animales …

¿Tienen alma los animales?

Todo el mundo se ha hecho esta pregunta alguna vez, aunque nadie ha sido capaz de aportar una respuesta satisfactoria. En efecto, cuando se aborda esta cuestión, lo que se recoge son simples opiniones o la afirmación de una creencia, pero difícilmente nada más.

La luz que aportan las experiencias de Daniel Meurois sobre la inteligencia animal, hacen de este libro —que es ya un best-seller traducido a varias lenguas— un documento sin duda único.

Frente a las actuales aberraciones que explotan y diezman al mundo animal por inconsciencia y por provecho a corto plazo, este libro constituye una llamada desgarradora al sentido común y al respeto.

Ediciones Isthar Luna-Sol
“Libros con Estrella”
www.istharlunasol.com
Tienda donde adquirirlo www.istharlunasol.com/tienda

 

 


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Ser humano

Una reflexión de Daniel Meurois

Ser humano, ¿qué significa?

A veces, cada vez más a menudo diría yo, me lo pregunto. Esto puede parecer estúpido, a priori, porque creemos que la respuesta es obvia y que la conocemos incluso sin tener que pensar.
Ser humano… veamos… es… justamente, las palabras justas, las verdaderas, las que no son convencionales no son quizás tan evidente de encontrar ni de juntar.
Si, ¿qué es ser humano? ¿Tener cierta apariencia física y estar dotado de una individualidad capaz de decir “yo”? ¿Parecerse a todo el mundo?
¿Pensáis que basta con eso? A mí esto no me termina de convencer… y cada abominación que surge en esta Tierra me reafirma en ese sentido. Testigo de esta insoportable tragedia que sucede de nuevo en Francia.
No, la apariencia y algunos parámetros cuantificables no bastan. Lo que conforma al humano, digno de ese nombre, es su nivel de conciencia… y eso, como bien sabemos, no se mide.
Como la mayoría de vosotros, todos los días, observo las imágenes que dan la vuelta al mundo, escucho los discursos que se dan, intento entender las decisiones que se toman o las que no se quieren tomar, intento sobre todo detectar las ideologías hipócritas detrás de los pretextos… y asisto impotente al “espectáculo” de las diez mil guerras que ocurren a la vez. Parece ser que todo esto es inevitable… Es humano, se dice…
¿Humano? ¿De verdad?
Entonces habría quizás que cambiar la expresión porque puede ser que no tengamos todos el mismo concepto de la humanidad.
La carnicería de este viernes 13 de noviembre en Paris nos lo demuestra bien, puesto que pide que redefinamos, a mi parecer, el carácter de lo que define al humano y la naturaleza de esta enfermedad que corroe nuestras sociedades sin duda desde hace mucho más tiempo del que creemos.
Porque esta lleva el sello “de lo no humano”. Veo la enfermedad de los “desalmados” porque es una especie de gangrena del alma que tan solo se respalda en la voluntad de destruir todo aquello que pretende vivir, respirar y sencillamente ser feliz.
En enero del 2015, cada uno podía argumentar sobre las etiquetas del derecho a la libertad de expresión. Pero aquí, con estos acontecimientos tan recientes, no hay más argumentación posible, porque es simplemente el derecho a la vida lo que ha sido saqueado.
El derecho a reaccionar, el, es legítimo y preciso y hay que blandirlo sin dudar, dirá cada uno. En cuanto al derecho a la ira, es también legítimo y es normal que se exprese con rigor; es un modo de expresar una inmensa pena…
Esos derechos, los revindico al igual que vosotros, me imagino.
Sin embargo, haciendo esto, no quiero renunciar a lo que hace mi humanidad. Y si redacto estas líneas, es ante todo con la esperanza de contagiar a este nivel… Porque, incluso ante la ignominia, no quiero en absoluto caer en la dramática espiral del odio.
El odio se nutre del odio, bien se sabe… a pesar de no ser entendido ni asimilado. Es que es muy astuta, esta “lepra mental del no humano”, del “desalmado” que mencionaba antes y que no hay que abreviar bajo ningún pretexto.
Podremos argumentar lo que queramos con ayuda de las teorías cuyo intelecto es capaz… el Mal existe realmente como fuerza activa y afirmarlo no es ser dualista, tan solo es ser lucido.
¿Qué hacer frente a su embate? Primero, no cargar para nada su batería…incluso si muchas actitudes o reflejos no dejan de incitarnos: el rechazo de lo desconocido, la xenofobia, el islamofobia, el repliegue sobre sí mismo, la sospecha sistemática, la violencia verbal o física, todas las formas de estrechamiento y que se yo más de poco glorioso.
Evidentemente, no existe ningún remedio contra el Mal que se manifiesta en su estado más puro, ningún sermón tampoco, ni nadie a quien sermonear porque, a quien atañe, no tiene oído para escuchar…
Quizás solo una verdadera, incesante e incansable llamada que lanzar a la dignidad de todos aquellos que tienen un corazón, a su fortalecimiento en hacer lo mejor al Humano, a su voluntad de amar la vida y de mantenerla hasta el final.
Finalmente, amar es esto… es seguir viendo, cueste lo que cueste, más allá, mucho más allá de esta Oscuridad que pretende querer absorbernos.
¿Cuándo entenderemos pues que solo un poderoso aflujo de Luz podrá sofocar la Oscuridad hasta hacerle perder su ilusoria fascinación?
Y, una última cosa… no olvidemos que lo que está pasando en Occidente ocurre todas las semanas en el Próximo y Medio Oriente. Evidentemente hasta entonces, todo era muy lejano…

Daniel Meurois
16 de noviembre de 2015

Traducción Isthar Luna Sol 


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Nosotras las plantas

Tengo la suerte de tener un pequeño jardín contiguo a la casa donde vivo. Entonces, cada año, cada vez que llegaba un día con buen tiempo, me gusta observar mi pequeño rincón de naturaleza.

Admiro su desarrollo, la variedad de especies vegetales que le dan encanto, podo, planto… sin duda como muchos que tienen la misma suerte.

Sin embargo, desde hace varios años, también me gusta mirar de una manera diferente el universo abundante e increíblemente diversificado de las hierbas, las plantas, los arbustos y los árboles.

Diría que descubro con delicia toda la psicología apenas escondida. Esta palabra de ¨psicología ¨ puede prestarse a sonreír en este contexto. ¿Por definición, un vegetal es famoso por vivir en un estado vegetativo ¿no??

¡Y sin embargo! ¿Jamás observáis de qué manera ciertas especies tienen un desarrollo que muestran un parecido sorprendente con algunos comportamientos humanos?

Algunas de ellas son simplemente hermosas y generosas, pero las hay también desbordantes en todos los sentidos, que se agarran a todo lo que está a su alcance, que asfixian a otras o que se alimentan de su sustancia. Ésas llegan a veces a hacernos olvidar a otras que están simplemente ahí, sin problemas y que no necesitan una tierra rica para que puedan ofrecer lo más bello de ellas mismas.

Algunas de ellas son amoldables y disciplinadas quedándose tranquilamente allí dónde se la sembró mientras que otras, no muy lejos, constantemente tienen sed, jamás tienen bastante sol o, por contrario, tienen demasiado.

Luz, sombra, sequedad, humedad… A veces, no sabemos ya cómo ¨gestionar” este pequeño mundo, ya que con un poco de atención percibimos rápidamente que una especie se acomoda mal con la cercanía de otra especie. Sí, ¡las incompatibilidades existen también entre las plantas!

Diría que las hay orgullosas, solitarias, tímidas, generosas, infatigables, susceptibles, invasoras y simplemente dulces y hermosas. También se sabe que entre ellas se encuentran las matinales, otras que prefieren seguir paso a paso el curso del sol, las que liberan su perfume sólo a la caída de la tarde, las que se repliegan tan pronto como se las toca y también las que florecen sólo en invierno. Por último, están todas las que se cuelan por todas partes arrastrándose mientras que otras pueden vivir sólo elevándose al cielo.

wallpaper-1280×1024-007¿Qué decir más? Qué existen las que saben alimentar el suelo allí donde crecen y mueren, también las que solo saben acidificarlo en exceso.

Entonces, en medio de todo esto, cuando me veo trabajando entre ellas para intentar establecer un equilibrio más bello y posible con el fin de que cada una tuviera su sitio, justo evitando que se asfixien o que asfixien a otras, a menudo me pongo a pensar en nuestras sociedades humanas tan complejas, ellas también, de armonizar..

Y cuantos más años pasan, más compruebo hasta qué punto la ley de las analogías es completamente igual al del universo. Es un poco como si la Naturaleza misma hubiera generado grandes arquetipos, eternos, según los cuales todos los reinos se ordenan invariablemente.

Realmente, estos arquetipos parecen expresarse junto a los diferentes ámbitos de la vida, en sus formas y su estética, en las funciones, los temperamentos y los comportamientos.

¿Quién no se ha dado cuenta nunca cómo, nosotros los humanos, sabemos de forma inconscientes que en más de un aspecto nos parecemos a un animal u otro?

Abramos nuestros ojos… ¿no existe, entre nosotros, quien no evoque el comportamiento o el modo de ser de un galgo, de un bulldog, de un felino o rumiante, de una ave, de una comadreja, de una rana, de un pez o incluso, hasta de un insecto?

Voy hacer una confidencia… Yo mismo, siempre me he visto como un bearded-colley, estos perros ganaderos ingleses barbudos y con los pelos largos que tienen un comportamiento de tipo ¨vehículo todo terreno¨…

Pero volvamos a nuestras plantas y a las reflexiones a las que éstas pueden invitarnos porque, sin duda, no es ¨por nada¨ que os he llevado en su dirección.

En efecto, creo que puede ser interesante observar en nosotros nuestras actitudes y reacciones, basándonos en los grandes esquemas arquetipales que el mundo de las plantas nos propone de manera explícita.

Por qué entonces no nos otorgarnos unos instantes y valientemente, pero modo divertido, nos planteamos la siguiente pregunta: “¿si fuese un vegetal, cual sería? ¿Una enredadera? ¿Una margarita de las praderas? ¿Un tulipán? ¿Una lila? A menos que no sea un cactus, un cardillo, una hiedra o una madreselva… ¿Una rosa? ¿Un poco fácil no? ”

Por supuesto, hay miles y miles de respuestas posibles. Ninguna hierba, ninguna planta es mala, porque todas ellas se derivan de esa Fuerza sagrada que llamamos Vida… Simplemente es necesario que cada una esté en su sitio para desempeñar plenamente su papel.

200932910221684377801Planteate esta pregunta… La respuesta, sea la que sea, si es sincera puede ser muy rica en enseñanzas, porque cuanto mejor veamos a través de nuestras máscaras, mejor identificaremos nuestras debilidades y nuestras fuerzas, es acercarse a sí mismo, ahí dónde nos espera más paz.

La intención de este ejercicio no es acusarse ni vanagloriarse de lo que sea. Es haciendo el esfuerzo por conocerse mejor cada uno, es como puede expresar lo mejor de sí mismo. Acercarse a una maestría más grande de sí, es avanzar siempre hacia más armonía… La verdad es que por desgracia esto no se enseña en ninguna escuela. La base mediante la cual se podría hacer que el mundo sea, cada uno en la medida de sus posibilidades, un poco más bello, un poco más límpido… y qué estemos, nosotros también, cada uno en su sitio.

Al parecer que todos somos co-creadores…

Entonces, hoy en día, ¿no creéis qué esto podría ayudar? Es solo una idea, nada más… Un forma de ser menos vegetativo cuando todo se mueve.


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Universos Paralelos

…hay numerosas moradas

Desde siempre, han existido culturas y hombres que nos han hablado de la existencia de misteriosos universos paralelos. Hoy más que nunca, nuestra sociedad se muestra fascinada por este tema…

En efecto, las recientes tesis de la física cuántica y las creaciones de los artistas más visionarios, nos conducen con insistencia a mirar en esa dirección y a interrogarnos.

¿Qué hay de la Realidad de lo que nos rodea y de nosotros mismos y cómo abordar la noción de universos paralelos?

 


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