Una mirada sobre el Ser-Angel…

(En francés es un juego de palabras entre: etre ange que significa el ser ángel y étrange que significa extraño, la pronunciación es la misma)

Debe ser extraño ser Ángel… ¡Esta reflexión me la he hecho tantas veces, desde hace tantos años!

En efecto, si se considera el estado angelical tal y como generalmente ha sido descrito por las tradiciones de nuestra cultura, éste nos plantea algunos puntos de interrogación.

Es en su espiral a donde me gustaría llevaros aquí…

Sin embargo… Sin embargo, considerándolo bien, creo que a pesar de todo prefiero ser un “extraño”, una especie de peregrino -tropezando pero voluntario- recorriendo este mundo, en vez de un ” ser-Ángel” consumado en el otro, la criatura perfecta de una Luz que, tal como nos ha sido descrito siempre, me parece desesperadamente estancado.

¿Eso os sorprende? He escrito bien “desesperadamente”, si… pues me parece que hay algo de bastante frustrante y limitativo en el hecho de estar desprovisto de libre albedrío.

Personalmente, siempre he percibido el libre albedrío como el más bello regalo ofrecido por la Presencia divina a una forma de vida. La posibilidad de decir sí o no, es decir de experimentar y así, potencialmente de herirse, es a mi modo de ver, el primer factor de aprendizaje y con más razón, de crecimiento para un ser consciente de sí mismo.

¿Es necesario una demostración para captar tal evidencia? Si yo no puedo hacer más que bien, si yo no puedo equivocarme, entonces ¿cómo tomaré conciencia del verdadero valor de lo que se llama el Bien? ¿Cómo la saborearé con el fin de honorarla y de reanudarla cada vez más? La inexperiencia de su contrario me volvería parcialmente ciego, incompetente y por tanto petrificado en mi estado de “beatitud natural” no merecida.

¿Entonces lo Ángeles actúan por la simple incapacidad de no poder hacer otra cosa que el Bien…o por Amor y Compasión como frutos maduros de la Vida? Esta es realmente la cuestión.

Desde luego, yo no soy de un temperamento propenso al masoquismo pero creo firmemente que el Amor y la Compasión dignos de ese nombre realmente se aprenden, después crecen frente a la prueba y a la elección que precede esta.

Estoy convencido que es por la encarnación de nuestra alma en la densidad de un mundo tal como el nuestro, por lo que nuestra naturaleza profunda tiene las máximas oportunidades de revelarse y de “ascender”, por utilizar un término de moda. Tantear, equivocarse o fracasar también, todo eso constituye de manera incuestionable nuestra riqueza fundamental y no el handicap que lamentamos con tanta frecuencia.

Comprenderme… Sobre todo, aquí no se trata de hacer apología del sufrimiento ni de la dualidad inherentes a nuestra naturaleza humana. Al contrario debemos, ciertamente, poner todos los medios para superar y sublimar estas a lo largo de nuestras vidas.

Se trata más bien de realizar plenamente, como almas y espíritus, la suerte que se nos ofrece por el simple hecho de no ser unos Ángeles… sobretodo no esas “petrificadas” imágenes ñoñas piadosas.

En cuanto a los Ángeles, a los verdaderos, esos en los que creo firmemente y que he tenido la felicidad de acercarme y rozar con mi alma en esos momentos de gracia infinita, esos que regularmente, me han brindado una pequeña ayuda en mi camino, no estoy seguro que ellos estén tan predeterminados en su rol como nos han querido hacer creer siempre. Todo me indica que ha sido necesario, para ellos también, amaestrar lo que llegaría a ser su nobleza, tal como lo intentamos hacer nosotros, como lo hacen también los animales y la multitud de otros reinos de la Creación, cada uno a su nivel y a su manera.

La metamorfosis es la dinámica misma de la Vida. Esta traduce el Entusiasmo, en el sentido etimológico del término.

Si los ángeles tienen por misión guiarnos en medio de nuestro vagabundeo, es realmente con alegría, ternura y esperanza como lo hacen. No con piedad o por necesidad y obligación. Además algo me dice que un día de gran Despertar, nos pasarán la antorcha con el fin de que, cuando sea nuestro momento, iluminemos el camino de los más jóvenes… mostrándolos el sentido y la belleza de la Elección.

Una crónica de Daniel Meurois
Texto traducido por el Equipo Isthar Luna-sol


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